José Francisco Marín / Ramon Parramon

Participación cultural / Representación urbana
Participación Urbana / Representación cultural

El programa de debates de carácter interdisciplinar se realizó en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona los días 25 y 26 de octubre de 2002. Se desarrollaron en torno a la idea de representación y participación que inciden en aspectos sociales, culturales y políticos de la construcción de la ciudad. Este programa de debates constituía un tentáculo más sobre el tema de Participación cultural / Representación urbana y Participación Urbana / Representación cultural que se explicitaba de una forma audio visual y textual en el apartado Conexiones de la exposición, y que específicamente se trata en esta publicación.

Con el título Participación cultural / Representación urbana, se ha pretendido abordar estrategias de representación urbana basadas en posicionamientos y acciones culturales promovidos desde el ámbito del arte y la intervención en el espacio público. El arte como actividad vinculada a la comunidad, al contexto específico y planteando la posibilidad de colaborar en la construcción de una alternativa colectiva que participe activamente en los procesos de transformación social. (1)
Los proyectos de desarrollo urbano, la proliferación del turismo cultural, la mejora de las condiciones sociales, son temas que desde el arte y la cultura abarcan una serie de prácticas que promueven, desde posicionamientos compartidos, situaciones y responsabilidades renovadas frente a futuros posibles y alternativas con capacidad de actuar.
La idea inicial es que esta mesa pudiera aportar visiones ampliadas a través de maneras de hacer y actuar desde el arte en relación con el espacio público, ya sea vinculándose a comunidades específicas, desarrollando acciones en procesos temporales amplios, en la búsqueda de nuevas alternativas de ocupación del espacio, posicionamientos críticos al sistema, estrategias colaborativas.
Para entender que un ámbito del arte contemporáneo trabaja en direcciones opuestas a otras operaciones embellecedoras, con discursos más comprometidos, podríamos remitirnos a lo que Hal Foster teorizó a mediados de los 80 sobre lo que se ha llamado Arte Político. El plantea que el arte político establece una relación activa con la audiencia y nada tiene que ver con el Realismo Socialista que constituía una relación pasiva y de propaganda ideológica. El arte político es trasgresor en tanto que persigue la transformación y a su vez es resistente en tanto que es crítico con el sistema de producción y circulación. En este sentido el arte trasgresor y resistente pretende intervenir en el espacio cultural y en el espacio social. Este tipo de arte se habría producido en diferentes momentos históricos, algunas vanguardias de los años 20, algunas prácticas en los 60 como el Situacionismo y posteriormente por artistas que han elaborado estrategias más particulares en esta línea transgresora y resistente.

Evidenciar la organización de sectores sociales concretos, que impulsan alternativas basadas en la participación colectiva y que generan estrategias de representación vinculadas a la realidad social urbana, generando estrategias culturales propias; era el sentido propuesto a través del concepto Participación Urbana / Representación cultural. Esto se desarrolló poniendo en relación, como caso de estudio, dos zonas céntrico-históricas y dos zonas periféricas de las ciudades de Barcelona y Jerez de la Frontera, y se trataron en dos sesiones de debate específicas. (2)

Respecto a los Cascos Históricos analizados, el de Jerez y el Raval (Barcelona), a pesar de las dinámicas tan diferenciadas que inciden sobre ellos, se encuentran espacios y actuaciones rehabilitadoras que, en su disimetría, proyectan elementos de análisis que dan luz al territorio inverso. Proyectos que, recontextualizados, respectivamente pueden generar en el “espacio” inverso nuevas dinámicas de intervención y, sobre todo, de participación vecinal. El Registro municipal de solares llevado a cabo en el casco histórico de Jerez, como medida previa de control público para evitar, sobre todo, la especulación inmobiliaria, pone de relieve los intereses ocultos que, en su momento, impidió tal actuación en el barrio barcelonés del Raval. En el mismo sentido, la prioridad en la rehabilitación de los edificios habitados (“casas de vecinos”) patentiza el resultado que se puede conseguir cuando la rehabilitación “urbanística” va sincronizada con las medidas de transformación social. La rehabilitación de la vivienda antigua sirve de panacea en la transformación de un barrio manteniendo la identidad viva, evitando que la remodelación lo transforme en un “escenario” de vida social preprogramada. Al tiempo, el vacío y la ausencia de la memoria colectiva en ambas experiencias muestra el objetivo político de la desertización de una participación vecinal profunda en los proyectos de rehabilitación. De Barcelona hacia Jerez, quedaba clara la eficacia de los programas concertados entre las Administraciones públicas implicadas en el proyecto. Y, también, la posibilidad de sumar recursos y conseguir otros. Lo que en uno, Barcelona, es una variable a resituar en la rehabilitación, una población heterogénea que llega, en Jerez, la despoblación de la zona y envejecimiento de la población hace que un objetivo principal sea crear condiciones favorables que hagan posible el reasentamiento de población.
El análisis de las zonas periféricas, Zona Sur de Jerez y barrio de la Mina (Sant Adrià de Besòs. Barcelona), pusieron de relieve una causa común en su origen: la política franquista de los polígonos extrarradios de la ciudad. Sin urbanizar, con especulación del suelo y carencia total de servicios y equipamientos. La ubicación concentrada de una población en un territorio con los consiguientes problemas urbanísticos, económicos y sociales era, de hecho, la creación de una “reserva”. Una población al margen, estigmatizada y criminalizada. Desde este análisis, el motor fundamental de su transformación es, lógicamente, la vinculación de la “periferia”a la “ciudad”, recuperando el derecho a ser y existir ciudadanamente: conectividad, rehabilitación de viviendas y espacios públicos, planes de narrada inserción laboral,... Y, como pieza clave de su dignidad, la participación de sus vecinos en la transformación. La identidad de los problemas en ambas zonas dibuja un perfil emparentado, a pesar de la distancia e historias urbanísticas y vecinales diferenciadas.

Reflexiones posteriores al debate.
Es evidente que Idensitat ha apostado por crear temporalmente un territorio común basado en la conexión y el intercambio entre el ámbito del arte y otras dinámicas configuradoras de la realidad. Este posible territorio común se construyó, en los debates, como una especie de choque transversal, conscientes de que era abordado desde miradas disciplinarias y posiciones discursivas distantes, o por lo menos distintas. Las contradicciones no las encontrábamos en los lenguajes conceptuales expositivos sino todo lo contrario, en las cargas semánticas propias del discurso de cada cual. Este ámbito experimental entre el análisis y la práctica social, y la práctica cultural constituyó, desde un inicio el objetivo de esta actividad.

En estos momentos consideramos que hay una urgente necesidad de investigar y llevar a la práctica nuevas formas de producción o nuevas estrategias que canalicen prácticas que se mueven dentro de un activismo cultural. Podríamos aceptar la definición Brian Wallis “activismo cultural como la utilización de medios culturales que traten de promover cambios sociales” (3). En este sentido entendemos como prácticas que se insertan en un discurso social, por tanto no individual, sino en el ámbito de lo colectivo. Y en estas prácticas pueden tomar parte tanto el arte, como el diseño, como el urbanismo, como la arquitectura, u otras que producen mensajes visuales y formales. Pero implica que estas prácticas han de entrar en procesos que colaboren con otras disciplinas mas próximas a la acción social, mas cercanas a la práctica de acción que a la de formalización.
Si el arte público contempla parámetros como el posicionamiento crítico, la voluntad de interacción en el ámbito social, la vinculación con la especificidad del lugar y el compromiso con la realidad, entendemos que pueden promover actividades prácticas que dotarán de un punto de vista alternativo a los sistemas productivos y vehiculadores existentes. De hecho se hace imprescindible la demanda de nuevas situaciones que evidencien la existencia de este tipo de activismo cultural.

 

(1) Los participantes en el debate y que en las páginas siguientes de esta publicación se recogen sus aportaciones fueron: Paloma Blanco. Comisaria de exposiciones. Manuel Delgado. Antropólogo.
Santiago Eraso. Director de Arteleku. Josep Parera. Delegado de Artes Visuales de la Generalitat de Catalunya. Y Ramon Parramon. Director de Idensitat, como moderador.

(2) El debate sobre estos casos de estudio se articularon de la siguiente forma: Centros históricos: Raval (Barcelona)/Centro histórico de Jerez de la Frontera. Con la participación de Manuel Collado. Arquitecto, María Bejarano. Presidenta del colectivo vecinal del Centro histórico de Jerez, Mercè Tatjer. Geógrafa, Gaspar Maza. Antropólogo y trabajador social en el Raval (Barcelona) y Francesc Magrinyà. Ingeniero. Profesor de Urbanismo de la Universidad Politécnica de Catalunya, como moderador.
Espacios periféricos en transformación urbanística y social: La Zona Sur de Jerez de la Frontera y el barrio de La Mina (Sant Adrià de Besòs) con la participación de José Rodríguez Carrión. Director del Grupo de Investigación Social de la Escuela Universitaria de Trabajo Social de Jerez, Juan Andrés Ortega. Portavoz del la Coordinadora de la Zona Sur de Jerez, José Moreno. Jefe de la Oficina Técnica del Plan Municipal para la Zona Sur de Jerez, Joan Roca. Geógrafo, Monserrat Pujol. Pedagoga de la Plataforma d’Entitats i Veïns de la Mina y José Francisco Marín. Antropólogo y criminólogo, como moderador.
(3) Brian Wallis, Democracy and Cultural Activism, en Brian Wallis (ed.), Democracy A Project by Group Material, Discussions in Contemporary Cultura n.5, Bay Press and Dia Art Foundation, Seattle y New York, 1990, p.8.